La
Cera de Abejas
La cera de panales es la materia prima de la arquitectura de las
abejas: cientos de miles de celdillas hexaédricas perfectamente
equiláteras y alineadas en las que almacenan la miel y
el polen y alimentan y crían a decenas de miles de larvas.
La segregan las obreras jóvenes de sus glándulas
ceríferas, produciendo escamas que salen de entre los anillos
del abdomen y que moldean con las mandíbulas, añadiendo
polen y propóleos.
La
cera es de color blanco translúcido cuando está
recién secretada por las abeja y se vuelve amarilla tostada
durante el almacenamiento de alimento o el primer ciclo de cría.
Al cabo de los años de uso en la colmena se vuelve color
café oscuro. Su consistencia es suave y quebradiza cuando
es fresca, con un sabor ligeramente balsámico, insoluble
en agua pero totalmente soluble en solventes orgánicos
como benceno o éter y, como sustancia inerte que es, no
puede ser digerida por los mamíferos.
La cera es muy maleable (a temperaturas sobre los 32†), puede
ser altamente combustible y al arder proporciona una luz clara
sin humo. Estas cualidades la hacen perfecta para la fabricación
de velas, lo que constituyó el motivo de que la apicultura
se desarrollara extraordinariamente en los monasterios de la primitiva
cristiandad.
Su capacidad para mezclarse con materiales más suaves la
convierte en un importante ingrediente de muchas cremas corporales,
lociones y pomadas. Al contrario de las grasas y aceites naturales,
la cera de abeja no se seca con el paso del tiempo. Además,
tiene una extraordinaria resistencia a la descomposición
no volviéndose rancia con el tiempo ni deteriorándose,
a condición de que esté debidamente almacenada.
Es por eso que se han encontrado bloques de cera inalterada en
tumbas egipcias y en restos de naufragios.
La
cera está constituida principalmente por monoésteres
de ácidos céreos, hidroxiésteres, diésteres
y triésteres, esteres de colesterilo, materias colorantes,
lactonas, alcoholes libres, ácidos céreos libres,
hidrocarburos, humedad e impurezas minerales. La cera de abeja
es rica en vitamina A (4096 UI en 100 g). A estos componentes,
hay que añadir las pequeñas dosis de propóleos
que contiene.
Además del amplio uso que se le da en cosmética
al que ya hemos hecho referencia (ayuda a que la piel tenga un
aspecto más liso y elástico), la cera se emplea
en la preparación de moldes para prótesis dentales,
en la confección de pulimentos y en muchos otros usos farmacéuticos,
médicos, estomatológicos e industriales: soldadura,
industria electrónica, óptica, radiotecnia, transporte
ferroviario, industria textil, industria de pieles, perfumería,
aviación e industria de confituras.
Notas tomadas de diversas fuentes:
Curso de Apiterapia del Dr. Stefan Stangaciu,
"Apiterapia para todos" Dtor. Moisés Asís
 
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de las fotos de los productos presentados en la página
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