El Polen
La polinización es la función más importante
y vital que las plantas realizan para fecundarse y reproducirse.
Durante este proceso, sujeto a factores externos, el elemento masculino
o polen, producido en las anteras de las flores, se conduce a los
ovarios de las plantas femeninas. En su poder fecundante el polen
generará nuevos frutos y semillas, y es el origen de sus
poderes nutrientes.
Este fino polvillo, constituido por granos pequeños de forma
y tamaño variables que las abejas extraen de las flores es
uno de los energizantes más activos que se conocen. Diversos
insectos, entre ellos las abejas, realizan un servicio vital para
las plantas al tiempo que se alimentan del néctar, polinizando
eficazmente en sus periódicas y metódicas visitas
a las flores. Las abejas, por su tamaño y vellosidad pueden
acumular gran cantidad de polen en su cuerpo y posteriormente dejarlo
en contacto con el estigma floral en sus visitas a otras flores,
facilitando así la fecundación.
Fue
en 1793 cuando Cristian Conrado Sprengel descubrió que los
insectos transportaban el polen de una flor a otra contribuyendo
así a su fecundación, como tantas veces ha ocurrido.
Al principio muchos hombres de ciencia no aceptaron como un hecho
real que las virginales flores tuvieran sexo ayudadas por los inocentes
insectos. Hubo que esperar sesenta años a que Darwin defendiera
y avalara su teoría, abriéndose entonces un nuevo
campo de investigación sobre el polen, la función
de las abejas y su posterior incorporación a la dietética
humana como alimento y productor de hormonas sexuales.
Ahora sabemos que, sin polen, las plantas, árboles y flores
no podrían existir naturalmente, de igual modo que los seres
humanos no existiríamos sin sexualidad. Y que aún
nosotros, y la mayoría de los mamíferos y pájaros,
dependemos del polen, debido a que la polinización - autónoma
o cruzada - da origen a las semillas, frutos y verduras que son
la base de la pirámide alimentaria de la naturaleza.
Las abejas especializadas en la recolección del polen reciben
el nombre de pecoreadoras. Estas juntan parte del polen de las anteras
y los transportan en sus cestillas de polen (corbículas)
a la colmena para varios usos. El polen es, junto con la miel, el
alimento de las abejas; la miel es un alimento energético
de gran valor, apropiada para los altos requerimientos de energía
necesarios para el vuelo y otras actividades en la vida de una abeja
adulta. El polen aporta todos los nutrientes necesarios para el
desarrollo de las abejas jóvenes por medio de proteínas,
vitaminas y grasas.
Las abejas recolectan el polen normalmente de las mismas flores
de las que recolectan el néctar y lo almacenan en la colmena
en las mismas celdas que se construyen y se usan para el almacenamiento
de miel. Cada celda con polen se conserva cubriéndola con
una capa de miel.
Para recolectar polen, los apicultores colocan una rejilla a la
entrada de la colmena con agujeros que permiten pasar a las abejas.
pero no sin cierto esfuerzo: eso hace que pierdan algunos de los
granos de polen que llevan en sus patas traseras, y que caigan en
una bandeja especial de recolección. Cada gránulo
de polen tiene el color especial propio de la flor de la cual fue
recolectado.
El polen presenta la más increíble variedad de colores
(más de 500 en las variedades de plantas estudiadas), y todos
estos colores están sujetos a cambios en el tiempo, dependiendo
de factores como el contenido mineral del néctar usado por
las abejas para unir los microgranos con su lengua y patas en su
vuelo de flor en flor: a más contenido en minerales más
oscuro será el color. A mayor humedad ambiental, más
claro será su color, y, a mayor exposición a los rayos
del sol, menos color tiene el polen. Por otro lado la presencia
de hongos oscurece el color.
Cada grano de polen debiera tener su propio color: si un cierto
grano está manchado de otro color, eso puede significar que
por exceso de humedad se juntan granos diferentes o que hay presencia
de hongos.
Desde el punto de vista de la Apiterapia, se considera que un polen
multicolor es mejor para el consumo general por personas sanas ya
que un polen multicolor significa diversidad y, por lo tanto, ofrece
nutrientes y propiedades más completas.
El olor del polen depende de su origen floral pero, en general,
debe tener un aroma más o menos agradable y persistente,
lo que demuestra grandes cantidades de com-ponentes volátiles.
De igual modo, el sabor debe ser intenso. Es buena idea verificar
con nuestros sentidos las características agradables de cualquier
producto de las abejas porque la estimulación propia de nuestros
sentidos activa áreas dormidas en nuestro cerebros y así
se incrementan nuestros instintos alimenticios.
El polen recolectado por las abejas -o polen apícola- es
el alimento más completo y valioso de la naturaleza. Una
nutrición con polen permite a cualquier ser humano vivir
más años y mejor que si se alimenta con productos
lácteos, carnes, frutas, hortalizas, viandas y granos. En
cada vuelo, una abeja lleva a la colmena hasta 15 mg. de polen en
dos pelotas, siendo necesario más de 60.000 vuelos para llegar
a un kilogramo de polen.
En el polen el contenido en agua oscila alrededor del 10 –
12% en el polen fresco y de un 4% en el polen seco, no debiendo
exceder del 5% para que haya seguridad de una buena conservación
a temperatura ambiente. La tercera parte de su contenido calórico
(246 kcalorías / 100 gr.) la aportan los glúcidos,
esencialmente glucosa y fructosa procedente del néctar que
usan las abejas para dar forma a sus pelotas, aunque también
hay otros oligosacáridos.
Las proteínas sencillas y complejas forman el 20 % del polen.
El número total de pr-oteínas no enzimáticas
asciende a cerca de cien. El polen, al igual que la jalea real,
es uno de los productos naturales más ricos cualitativamente
en aminoácidos. Contiene en abundancia prolina e hidroxiprolina,
así como todos los aminoácidos esenciales y semi-esenciales.
La fracción proteica del polen contiene también una
espectacular cantidad de enzimas y especialmente la amilasa, la
invertasa, ciertas fosfatasas, transferasas, y una multitud de cofactores
enzimáticos.
La concentración en proteínas depende de la especie
vegetal y la variabilidad de la especie. La edad y la manipulación
del polen son factores esenciales en la modificación de las
proporciones del contenido en proteínas.
También contiene lípidos en cantidad muy variable
- del 1% al 20% del peso en seco. Numerosos tipos de polen contienen
carotenoides mientras que otros pólenes toman su color de
los flavonoides de origen fenólico. Con frecuencia el polen
contiene los dos tipos de pigmentos, pero si los carotenoides pueden
estar ausentes, los flavonoides siempre están presentes.
También se hayan presentes numerosos elementos minerales,
sobre todo calcio, magnesio, hierro, manganeso, zinc y cobre.
En cuanto a vitaminas, hay que destacar la totalidad de las vitaminas
del grupo B, la vitamina C y las vitaminas liposolubles: provitamina
A, vitaminas D y E y principios antibióticos activos denominados
genéricamente inhibinas. El polen no contiene propiamente
vitamina A, pero sí muchos carotenos que el organismo transforma
al llegar al nivel intestinal para producir la vitamina A.
Actividad
Biológica
Cada grano de polen es un complejo concentrado de sustancias nutritivas
siendo un gran factor de crecimiento, de equilibrio y energía.
Es factor de revitalización, favorece la asimilación,
anima el metabolismo, evita la fatiga, amplía la fuerza
vital y las inmunidades naturales, prolongando la juventud.
Uno de los componentes más importantes del polen son las
proteínas: un kilogramo de polen tienen tres veces más
proteína que igual peso de carne de res.
La bebida de la inmortalidad de los antiguos dioses griegos, la
ambrosía (mezcla de miel y polen), es una fuente de inagotable
poder para el organismo humano. El polen está muy indicado
en la dieta de los deportistas, solo o mezclado con miel. Es un
excelente nutriente de la piel y se utiliza en muchas fórmulas
cosméticas.
Consejos
para tomar el polen
El polen se consume en estado natural masticándolo bien
antes de tragarlo para abrir su corteza exterior, que resultaría
demasiado indigesta o bien disuelto en líquido o preferiblemente
en yogur, y se puede mezclar con miel o confitura.
Especialmente delicioso resulta el polen fresco, aunque es difícil
de conseguir y se debe conservar en congelador. Recientemente
ha salido al mercado un compuesto en gotas de polen abierto que
facilita mucho su ingestión a aquellos con problemas para
tomarlo.
El momento más favorable para tomar el polen es por la
mañana en ayunas, antes del desayuno, aunque al principio
puede ser recomendable tomarlo en medio de las comidas hasta acostumbrar
al organismo. La dosis normal en adultos es unos 20 gr. por día
y de 7 gr. por día para niños, teniendo en cuenta
que una cucharada de café colmada contiene 8 gr. de polen
y una cucharada de sopa 24 gr.
El Pan de Abejas
Es el polen que éstas
procesan en sus colmenas. Tiene una composición diferente
al polen de abejas y al polen floral: se forma con los granos
de polen que recolectan las pecoreadoras almacenados en celdas,
tras la agregación que se produce de una pequeña
capa de miel y secreciones glandulares a la masa de polen almacenado.
El polen almacenado es sometido a una serie de cambios bioquímicos
que podrían ser responsables del aumento de la estabilización
del producto y podrían inducir cambios químicos
que aumentasen los valores de digestibilidad y nutrición
de las abejas. Los gránulos de polen son un alimento vegetal
vivo y en la colmena generalmente existe una humedad ambiental
y una temperatura altas, ambos favorables para que esos millones
de granos de polen puedan germinar y por ende, destruir la estructura
del panal.
Los granos de polen tienen una sólida capa externa demasiado
dura para poder digerirse tal cual, pero, con el proceso especial
que tiene lugar en los panales, el alimento se vuelve fácilmente
digerible incluso para las larvas.
Por último, las abejas tienden a mezclar distintos tipos
de polen en cada celda (generalmente de distintos colores). De
esta forma garantizan un alimento variado y lo más completo
posible para todos los miembros de la colmena, ya que diferentes
tipos de polen tienen diferentes composiciones y efectos relacionados
con su dieta.
El pan de abejas es un producto natural con propiedades más
integrales que el polen.
Notas tomadas de diversas fuentes:
Curso de Apiterapia del Dr. Stefan Stangaciu,
"Honey from flower to table" by Stephanie Rosenbaum
CD rom La medicina por las abejas, tratado de Apiterapia por Apimondia
Propóleo y demás productos de la colmena. Pedro Crea.
 
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