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El Propóleo
La yemas y las puntas de las ramas ofrecen a las abejas la mejor
fuente de resinas, bálsamos, bioflavonoides, minerales y
muchas otras sustancias útiles, junto con sustancias resinosas
y balsámicas que secretan las plantas en respuesta a heridas
sufridas en su corteza. Las abejas recolectan estas sustancias para
producir el propóleo que viene a ser un material resinoso
de color pardo rojizo, amarillo verdoso o café negruzco y
que contiene fundamentalmente cera y aceites esenciales.
Es
una sustancia muy compleja, soluble en alcohol y en ciertos solventes.
Su consistencia y estructura varían de a cuerdo a la temperatura
siendo duro y quebradizo a 0-15° (más cuando envejece),
suave y maleable alrededor de 30° y pegajoso según aumenta
la temperatura hasta alcanzar su punto de fusión a 62-70°.
El propóleo se comporta como una masilla moldeable o un barniz
que las abejas usan en la colmena para varios propósitos.
Lo esparcen en el interior de su nido usándolo como material
de construcción para ajustar el tamaño de aberturas
(restringen el acceso en invierno) o crear obstáculos que
impidan ese acceso a los enemigos o como una capa física
para reforzar los componentes estructurales en el interior de la
colmena y barnizar su interior con fines desinfectantes: después
que una abeja emerge, las otras abejas barnizan con propóleo
la celda de cría esterilizándola para el próximo
ocupante, de igual modo lo usan para embalsamar los cadáveres
de los enemigos que se hayan introducido en la colmena y sean demasiado
pesados para ser desalojados, ya que el propóleo evita la
descomposición de esos cadáveres dentro de la colmena.
El propóleo no es un accidente de la naturaleza, sino que
es un agente protector desarrollado por los árboles durante
milenios. Cuando la abeja encuentra el propóleo en una yema,
trata de desprenderlo valiéndose de sus mandíbulas
y su primer par de patas. Esta labor es muy dura, pero se ayudan
con la secreción de sus glándulas mandibulares que
permite ablandarlo. Luego lo trituran con sus mandíbulas
y con una de las patas del segundo par lo introducen en la cestilla
de la pata posterior del mismo lado; esta operación lo pueden
hacer mientras permanecen en la yema o en pleno vuelo. En llenar
las dos cestillas tardan de 15 minutos a una hora, dependiendo de
la temperatura ambiente e incluso pueden necesitar ir a la colmena
a tomar alimentos entre medias.
Las abejas recolectoras de propóleo nunca depositan sus propias
cargas: o bien las transfieren directamente a otra abeja en el lugar
de la colmena en que se necesita, o proceden a descargar en la piquera
o puerta de la colmena. Otras abejas obreras tomarán algunas
partículas de la sustancia y las colocarán en el lugar
deseado, comprimiéndolas y agregando cera.
Una colmena puede producir entre 150 y 300 gr. al año, siendo
el otoño el periodo más activo. El apicultor puede
recolectar la cantidad sobrante o bien disponer unas rejillas especiales
que estimulan el comportamiento de las abejas a cerrar las aberturas.
La demanda de propóleo está llevando a muchos apicultores
a aumentar la producción de sus colmenas. El propóleo
es un producto muy valioso y por ello es importante obtenerlo de
colmenas sanas y fuertes, que no estén en lugares donde las
abejas hayan sido tratadas con medicamentos, donde existan resinas
minerales como alquitrán, asfalto, etc. o donde exista radioactividad.
Composición
del propóleo
La composición varía con las diferentes regiones geográficas
y climáticas; pero, sobre todo, según las fuentes
vegetales.
En el propóleo hay más de 300 sustancias identificadas:
flavonas, flavonoles, flavononas, dihidroflavononas, derivados del
alcohol benzílico, benzaldehído y ácido benzoico,
derivados del alcohol cinámico, cumarinas, triglicéridos
fenólicos, otros elementos aromáticos, un monoterpeno,
hexaterpenos, triterpenos, esteroles, una gran cantidad de ácidos
grasos, carbohidratos, polisacáridos, vitaminas y otros compuestos.
Los compuestos fenólicos constituyen más del 50% de
su peso total.
A diferencia de los otros productos del panal, el propóleo
no contiene lípidos, prótidos, sustancias hormonales,
albúminas ni ácidos nucleicos, pero sí se detecta
una variada gama de sustancias minerales y oligoelementos en gran
proporción.
A pesar de los avances tecnológicos y teóricos en
los análisis químicos aún permanece la incógnita
sobre varias sustancias que hasta hoy no han podido determinarse,
y ello tanto en el propóleo que ahora nos ocupa como en la
jalea real.
Usos
del propóleo
Las plantas segregan las resinas que originan el propóleos
para proteger sus heridas temporales de que otros sistemas vegetales
puedan crecer en ellas y para adormecer sus yemas o brotes hasta
el momento oportuno para el crecimiento.
Las abejas lo utilizan igualmente para proteger su colmena de las
agresiones exteriores. Tradicionalmente los hombres han utilizado
el propóleo en diversas recetas y remedios, para el tratamiento
de enfermedades infecciosas, la curación de heridas, alergias
y en diversos preparados de belleza.
Hoy en día consideramos al propóleo un preparado dietético
y un ingrediente cosmético y en ningún caso puede
sustituir a la visita a un médico o naturista cualificado.
Preparados,
conservación y dosis del propóleo
Existen numerosos preparados a base de propóleo, tanto para
uso interno en forma líquida: extractos, tinturas y jarabes,
semi-líquida como las mezclas de propóleo con miel
y sóidas: propóleo puro para masticar, tabletas, cápsulas,
pastas de diente, etc. como para uso externo en forma de gotas,
cremas, bálsamos, lápices labiales, ungüentos,
lociones, jabones, etc.La mejor dosificación y ritmo para
administrar las distintas modalidades arriba mencionadas es la que
establece el apiterapista o naturista, y varía según
la estructura de la persona, etc.
Si no se ha tomado nunca propóleo conviene empezar por dosis
muy bajas, e ir aumentándola progresivamente, lo que permitirá
detectar una posible alergia. El uso del propóleo siempre
será más eficaz si se usan varios vehículos,
como mezclar tintura con miel, tomar cápsulas, cremas, etc.
de forma que no sólo penetre a través de la boca,
sino también de la piel.
También se puede alternar el uso de extractos de alcohol,
agua o resinas a fin de estar seguro de poder activar la mayor parte
de los componentes activos y útiles del propóleo.
En los productos comerciales es importante comprobar la cantidad
de propóleo activo, así como la fecha de expiración
de dichos productos. El propóleos debe almacenarse en un
lugar fresco y oscuro, especialmente las soluciones y / o las preparaciones.
Para su conservación debe protegerse de la luz y el calor,
preferiblemente en envases herméticos.
El propóleos es un producto muy complejo, aunque prácticamente
inocuo, y no produce efectos secundarios. Aun así no debe
ingerirse indiscriminadamente.
Notas tomadas de diversas fuentes:
Curso de Apiterapia del Dr. Stefan Stangaciu,
"Honey from flower to table" by Stephanie Rosenbaum
CD rom La medicina por las abejas, tratado de Apiterapia por Apimondia
Propóleo y demás productos de la colmena. Pedro Crea.
 
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