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Abejas y salud

LA MIEL

Para hacer miel, son necesarias dos cosas: primero, una flor y después una abeja. La miel se origina a partir del néctar, un líquido dulce que ofrecen muchos y diversos tipos de flores con el que atraen a los hambrientos insectos que pululan en su entorno. Podemos preguntarnos, ¿para qué querrá una flor seducir - o al menos atraer - a un bicho? La respuesta está en el sexo, aunque sería más preciso llamar polinización cruzada a esta actividad.

El néctar se encuentra generalmente en la base de los pétalos de las flores, con una composición aproximada de azúcares y agua biológica a partes iguales. Los azúcares son simples (sobre todo sacarosa, glucosa y fructosa), y proporcionan un aporte energético rápidamente disponible para la abeja; pero su generosidad nutritiva ofrece también sales minerales, enzimas, vitaminas, aminoácidos y componentes tan complejos como los ácidos orgánicos o las sustancias aromáticas.

A partir de las hojas de algunos árboles (pinos, robles, abetos, arces, etc.) las abejas también pueden producir miel de mielatos (miel de bosque o ligamaza), aunque para ello necesitan de la ayuda de otros insectos llamados áfidos que tienen agujas especiales que usan para penetrar las hojas y otros tejidos especiales y succionar su jugo. Una cierta cantidad de este jugo queda a disposición de otros insectos, entre ellos las abejas.

De todos los insectos y animales de mayor tamaño que se alimentan del néctar disponible, sólo las abejas lo recolectan y procesan convirtiéndolo en miel para ser almacenada durante largo tiempo. Lo hacen reduciendo el contenido del agua en un 75% aproximadamente; además, agregan enzimas que transforman los azúcares evitando la descomposición.

Para ello las abejas se especializan en distintas tareas que van, desde la recolección del néctar en el buche a la recepción y elaboración de la miel en un complejo proceso durante el cual, la miel es predigerida en el buche de las abejas y posteriormente almacenada en celdas para su completa maduración, hasta que se opercula (sella con cera) cuando alcanza las condiciones requeridas por las abejas.
La elaboración de cien gramos de miel es una tarea colosal que implica a decenas de abejas entre recolectoras, elaboradoras y las pecoreadoras; estas últimas deben visitar más de un millón de flores para llegar a aportar esa cantidad de miel. En la mejor época de polen las abejas obreras consiguen llevar hasta cinco kilos de néctar por día a la colmena, lo que significa recorrer cada una de ellas una gran cantidad de kilómetros y libar unas ciento cincuenta flores en cada viaje, para llenar su buche, que tiene una capacidad que oscila entre los 40 y los 70 mg.

Los panales de miel extra pueden retirarse de la colmena y, una vez retirados los opérculos de cera que cubren las celdas, se centrifugan los panales para extraer la miel. Después la miel es filtrada o se deja decantar para retirar las partículas de cera y a continuación se envasa. Según la fuente floral, la miel permanecerá líquida o se granulará (cristalización).

A fin de que permanezcan líquidas, algunas mieles se calientan para eliminar todos sus cristales. A menudo se usa el término "pasteurización" para denominar este proceso, pues con ese calentamiento se eliminan algunas levaduras naturales que podrían producir fermentación, pero el calentamiento también puede causar la destrucción de algunas enzimas de la miel. Esto es especialmente importante si se va a usar la miel por sus propiedades para la salud.

La miel natural debe contener también los granos de polen que definen su origen geobotánico, así como diversos pigmentos naturales que le confieren su coloración natural. La presencia de granos de polen en la miel es una garantía de calidad; una miel que no los contiene procede de abejas que han sido alimentadas con jarabe de glucosa y por lo tanto no han tenido la oportunidad de libar o también puede deberse a que haya sido ultra filtrada.

Características de la miel:
En cuanto a su aspecto general, se ha de ver limpia y no debería contener impurezas orgánicas sólidas como abejas, cuerpos de larvas, restos de cera, burbujas, etc., ni tampoco impurezas minerales como polvo o tierra ni, por supuesto, signos de fermentación. Una miel líquida, bien filtrada ha de ser clara. Una miel en proceso de cristalización se presentará más o menos turbia desde unos días hasta un par de meses dependiendo de la composición y la temperatura. La consistencia de la miel es en general viscosa, más o menos fluida pero siempre con un cierto grado de viscosidad, que es simplemente su resistencia a dejarse fluir. La viscosidad depende de su composición, especialmente del contenido de humedad. Una buena miel tendrá entre un 17-18% de humedad y presentará una viscosidad alta a temperatura normal (20º) Si el contenido de agua supera el 20%, la miel fluirá como agua. El color es una característica importante de la miel y depende en gran medida del origen floral del producto. Puede variar del casi incoloro a café negruzco, pero como regla prevalece el color amarillo, siendo más claro para la miel de néctar y más oscuro con un tinte parduzco o verdoso para la ligamaza. El calentamiento, la luz y la edad hacen oscurecer el color de la miel, su almacenamiento en recipientes metálicos la torna verdosa-azulada en el caso del cobre y negruzca en el caso del hierro. Al cristalizar se aclara su color. La opalescencia es independiente del color, siendo ligera en la miel de néctar natural e intensa en la miel de ligamaza o en la adulterada con otros componentes como melaza, gluten, etc. Se presentará clara y cristalina si está adulterada con azúcar invertida artificial. En general el color claro está asociado a sabores suaves y el oscuro a mieles de un sabor más pronunciado aunque hay excepciones. La miel recolectada, bien extractada y condicionada, esté líquida o cristalizada, es homogénea. La no-homogeneidad puede aparecer después de decantar o por mezclar diferentes tipos de miel, por una cristalización defectuosa o una degradación biológica. En la cristalización se aprecia a simple vista la cohesión de la estructura cristalina de la miel. El proceso puede ser completo o parcial y los cristales pueden ser gruesos o finos. Una miel que cristaliza con rapidez generalmente tiene cristales finos y las que cristalizan más lentamente (menos glucosa) presentan una cristalización más gruesa. Generalmente la miel licuada por calor presenta la tendencia a cristalizar nuevamente en cristales gruesos que disminuye su calidad. El aroma y sabor de una miel dependerá de su origen, de su edad (a más fuerte olor menor edad de la miel), de sus condiciones de almacenamiento (si se almacena inapropiadamente cerca de alimentos de mal olor como queso, pescado, etc., absorberá esos olores en su propia estructura). El exceso del ahumador por parte del apicultor o la degradación por levaduras afectará negativamente al olor de la miel. El sabor es una de las características más apreciadas en la miel y está condicionado por la existencia, cantidad y naturaleza de sustancias orgánicas volátiles que tienen su origen en el néctar de las flores. Hay especies de sabor muy pronunciado como la lima, el tomillo, etc. y otras de sabor discreto como el castaño, sauce, etc. Si las abejas han sido alimentadas con jarabe de azúcar o la miel ha sido intencionadamente adulterada, carecerá de sustancias orgánicas naturales y no tendrá el sabor de la miel natural. Existen más de 100 componentes volátiles en el sabor de la miel y su fino sabor y aroma son particularmente vulnerables al calor y al almacenamiento inadecuado.

Propiedades de la miel:
La miel tiene propiedades nutritivas, biológicas y , tradicionalmente, también se le han atribuido propiedades terapéuticas. Es un carbohidrato de alto valor energético y muy valioso por la rapidez con que sus componentes (azúcares, ácidos naturales, minerales, proteínas y aminoácidos, enzimas y otras sustancias) se incorporan al torrente sanguíneo (15 o 20 minutos frente a las cuatro horas que puede llegar a tardar el azúcar común). Tiene la capacidad de excitar el apetito al tiempo que facilita la asimilación de otros alimentos. Esa rápida asimilación previene la fermentación alcohólica y favorece la absorción de grasas. En el hombre sano permite un mejor rendimiento físico, especialmente en deportistas, incrementando la resistencia, favoreciendo la recuperación y facilitando los esfuerzos reiterados y prolongados. El Dr. Stefan Stangaciu en su curso de Apiterapia, indica que las propiedades medicinales de la miel son determinadas por las plantas que produjeron el néctar inicial y sus principios activos. Por ello a cada tipo de miel le corresponde una indicación terapéutica específica.

Consejos para tomar la miel:
Por la vía oral en su forma natural, en pequeñas cantidades, en el lugar del azúcar blanca tradicional, sobre una rebanada de pan, disuelta en una bebida caliente o fría, mezclada con alimentos como el yogur, requesón, etc. Cuando se toma en una bebida caliente ejerce un efecto calmante y benéfico, antes de acostarse por ejemplo. En este caso no se debe sobre-calentar para no destruir algunos de sus principios activos. Diluida en una bebida fría la miel tiene un efecto energetizante.

EL PROPÓLEO

La yemas y las puntas de las ramas ofrecen a las abejas la mejor fuente de resinas, bálsamos, bioflavonoides, minerales y muchas otras sustancias útiles, junto con sustancias resinosas y balsámicas que secretan las plantas en respuesta a heridas sufridas en su corteza. Las abejas recolectan estas sustancias para producir el propóleo que viene a ser un material resinoso de color pardo rojizo, amarillo verdoso o café negruzco y que contiene fundamentalmente cera y aceites esenciales.

Es una sustancia muy compleja, soluble en alcohol y en ciertos solventes. Su consistencia y estructura varían de a cuerdo a la temperatura siendo duro y quebradizo a 0-15° (más cuando envejece), suave y maleable alrededor de 30° y pegajoso según aumenta la temperatura hasta alcanzar su punto de fusión a 62-70°.

El propóleo se comporta como una masilla moldeable o un barniz que las abejas usan en la colmena para varios propósitos. Lo esparcen en el interior de su nido usándolo como material de construcción para ajustar el tamaño de aberturas (restringen el acceso en invierno) o crear obstáculos que impidan ese acceso a los enemigos o como una capa física para reforzar los componentes estructurales en el interior de la colmena y barnizar su interior con fines desinfectantes: después que una abeja emerge, las otras abejas barnizan con propóleo la celda de cría esterilizándola para el próximo ocupante, de igual modo lo usan para embalsamar los cadáveres de los enemigos que se hayan introducido en la colmena y sean demasiado pesados para ser desalojados, ya que el propóleo evita la descomposición de esos cadáveres dentro de la colmena.

El propóleo no es un accidente de la naturaleza, sino que es un agente protector desarrollado por los árboles durante milenios. Cuando la abeja encuentra el propóleo en una yema, trata de desprenderlo valiéndose de sus mandíbulas y su primer par de patas. Esta labor es muy dura, pero se ayudan con la secreción de sus glándulas mandibulares que permite ablandarlo. Luego lo trituran con sus mandíbulas y con una de las patas del segundo par lo introducen en la cestilla de la pata posterior del mismo lado; esta operación lo pueden hacer mientras permanecen en la yema o en pleno vuelo. En llenar las dos cestillas tardan de 15 minutos a una hora, dependiendo de la temperatura ambiente e incluso pueden necesitar ir a la colmena a tomar alimentos entre medias.

Las abejas recolectoras de propóleo nunca depositan sus propias cargas: o bien las transfieren directamente a otra abeja en el lugar de la colmena en que se necesita, o proceden a descargar en la piquera o puerta de la colmena. Otras abejas obreras tomarán algunas partículas de la sustancia y las colocarán en el lugar deseado, comprimiéndolas y agregando cera.

Una colmena puede producir entre 150 y 300 gr. al año, siendo el otoño el periodo más activo. El apicultor puede recolectar la cantidad sobrante o bien disponer unas rejillas especiales que estimulan el comportamiento de las abejas a cerrar las aberturas. La demanda de propóleo está llevando a muchos apicultores a aumentar la producción de sus colmenas. El propóleo es un producto muy valioso y por ello es importante obtenerlo de colmenas sanas y fuertes, que no estén en lugares donde las abejas hayan sido tratadas con medicamentos, donde existan resinas minerales como alquitrán, asfalto, etc. o donde exista radioactividad.

Composición del propóleo:
La composición varía con las diferentes regiones geográficas y climáticas; pero, sobre todo, según las fuentes vegetales.

En el propóleo hay más de 300 sustancias identificadas: flavonas, flavonoles, flavononas, dihidroflavononas, derivados del alcohol benzílico, benzaldehído y ácido benzoico, derivados del alcohol cinámico, cumarinas, triglicéridos fenólicos, otros elementos aromáticos, un monoterpeno, hexaterpenos, triterpenos, esteroles, una gran cantidad de ácidos grasos, carbohidratos, polisacáridos, vitaminas y otros compuestos. Los compuestos fenólicos constituyen más del 50% de su peso total.
A diferencia de los otros productos del panal, el propóleo no contiene lípidos, prótidos, sustancias hormonales, albúminas ni ácidos nucleicos, pero sí se detecta una variada gama de sustancias minerales y oligoelementos en gran proporción.
A pesar de los avances tecnológicos y teóricos en los análisis químicos aún permanece la incógnita sobre varias sustancias que hasta hoy no han podido determinarse, y ello tanto en el propóleo que ahora nos ocupa como en la jalea real.

Usos del propóleo:
Las plantas segregan las resinas que originan el propóleos para proteger sus heridas temporales de que otros sistemas vegetales puedan crecer en ellas y para adormecer sus yemas o brotes hasta el momento oportuno para el crecimiento.
Las abejas lo utilizan igualmente para proteger su colmena de las agresiones exteriores. Tradicionalmente los hombres han utilizado el propóleo en diversas recetas y remedios, para el tratamiento de enfermedades infecciosas, la curación de heridas, alergias y en diversos preparados de belleza.

Hoy en día consideramos al propóleo un preparado dietético y un ingrediente cosmético y en ningún caso puede sustituir a la visita a un médico o naturista cualificado.

Preparados, conservación y dosis del propóleo:
Existen numerosos preparados a base de propóleo, tanto para uso interno en forma líquida: extractos, tinturas y jarabes, semilíquida como las mezclas de propóleo con miel y sóidas: propóleo puro para masticar, tabletas, cápsulas, pastas de diente, etc. como para uso externo en forma de gotas, cremas, bálsamos, lápices labiales, ungüentos, lociones, jabones, etc.La mejor dosificación y ritmo para administrar las distintas modalidades arriba mencionadas es la que establece el apiterapista o naturista, y varía según la estructura de la persona, etc.

Si no se ha tomado nunca propóleo conviene empezar por dosis muy bajas, e ir aumentándola progresivamente, lo que permitirá detectar una posible alergia. El uso del propóleo siempre será más eficaz si se usan varios vehículos, como mezclar tintura con miel, tomar cápsulas, cremas, etc. de forma que no sólo penetre a través de la boca, sino también de la piel.

También se puede alternar el uso de extractos de alcohol, agua o resinas a fin de estar seguro de poder activar la mayor parte de los componentes activos y útiles del propóleo.

En los productos comerciales es importante comprobar la cantidad de propóleo activo, así como la fecha de expiración de dichos productos. El propóleos debe almacenarse en un lugar fresco y oscuro, especialmente las soluciones y / o las preparaciones.

Para su conservación debe protegerse de la luz y el calor, preferiblemente en envases herméticos.

El propóleo es un producto muy complejo, aunque prácticamente inocuo, y no produce efectos secundarios. Aun así no debe ingerirse indiscriminadamente.

EL POLEN

La polinización es la función más importante y vital que las plantas realizan para fecundarse y reproducirse. Durante este proceso, sujeto a factores externos, el elemento masculino o polen, producido en las anteras de las flores, se conduce a los ovarios de las plantas femeninas. En su poder fecundante el polen generará nuevos frutos y semillas, y es el origen de sus poderes nutrientes.

Este fino polvillo, constituido por granos pequeños de forma y tamaño variables que las abejas extraen de las flores es uno de los energizantes más activos que se conocen. Diversos insectos, entre ellos las abejas, realizan un servicio vital para las plantas al tiempo que se alimentan del néctar, polinizando eficazmente en sus periódicas y metódicas visitas a las flores. Las abejas, por su tamaño y vellosidad pueden acumular gran cantidad de polen en su cuerpo y posteriormente dejarlo en contacto con el estigma floral en sus visitas a otras flores, facilitando así la fecundación.

Fue en 1793 cuando Cristian Conrado Sprengel descubrió que los insectos transportaban el polen de una flor a otra contribuyendo así a su fecundación, como tantas veces ha ocurrido. Al principio muchos hombres de ciencia no aceptaron como un hecho real que las virginales flores tuvieran sexo ayudadas por los inocentes insectos. Hubo que esperar sesenta años a que Darwin defendiera y avalara su teoría, abriéndose entonces un nuevo campo de investigación sobre el polen, la función de las abejas y su posterior incorporación a la dietética humana como alimento y productor de hormonas sexuales.

Ahora sabemos que, sin polen, las plantas, árboles y flores no podrían existir naturalmente, de igual modo que los seres humanos no existiríamos sin sexualidad. Y que aún nosotros, y la mayoría de los mamíferos y pájaros, dependemos del polen, debido a que la polinización - autónoma o cruzada - da origen a las semillas, frutos y verduras que son la base de la pirámide alimentaria de la naturaleza.

Las abejas especializadas en la recolección del polen reciben el nombre de pecoreadoras. Estas juntan parte del polen de las anteras y los transportan en sus cestillas de polen (corbículas) a la colmena para varios usos. El polen es, junto con la miel, el alimento de las abejas; la miel es un alimento energético de gran valor, apropiada para los altos requerimientos de energía necesarios para el vuelo y otras actividades en la vida de una abeja adulta. El polen aporta todos los nutrientes necesarios para el desarrollo de las abejas jóvenes por medio de proteínas, vitaminas y grasas.

Las abejas recolectan el polen normalmente de las mismas flores de las que recolectan el néctar y lo almacenan en la colmena en las mismas celdas que se construyen y se usan para el almacenamiento de miel. Cada celda con polen se conserva cubriéndola con una capa de miel.

Para recolectar polen, los apicultores colocan una rejilla a la entrada de la colmena con agujeros que permiten pasar a las abejas. pero no sin cierto esfuerzo: eso hace que pierdan algunos de los granos de polen que llevan en sus patas traseras, y que caigan en una bandeja especial de recolección. Cada gránulo de polen tiene el color especial propio de la flor de la cual fue recolectado.

El polen presenta la más increíble variedad de colores (más de 500 en las variedades de plantas estudiadas), y todos estos colores están sujetos a cambios en el tiempo, dependiendo de factores como el contenido mineral del néctar usado por las abejas para unir los microgranos con su lengua y patas en su vuelo de flor en flor: a más contenido en minerales más oscuro será el color. A mayor humedad ambiental, más claro será su color, y, a mayor exposición a los rayos del sol, menos color tiene el polen. Por otro lado la presencia de hongos oscurece el color.

Cada grano de polen debiera tener su propio color: si un cierto grano está manchado de otro color, eso puede significar que por exceso de humedad se juntan granos diferentes o que hay presencia de hongos.

Desde el punto de vista de la Apiterapia, se considera que un polen multicolor es mejor para el consumo general por personas sanas ya que un polen multicolor significa diversidad y, por lo tanto, ofrece nutrientes y propiedades más completas.

El olor del polen depende de su origen floral pero, en general, debe tener un aroma más o menos agradable y persistente, lo que demuestra grandes cantidades de com-ponentes volátiles. De igual modo, el sabor debe ser intenso. Es buena idea verificar con nuestros sentidos las características agradables de cualquier producto de las abejas porque la estimulación propia de nuestros sentidos activa áreas dormidas en nuestro cerebros y así se incrementan nuestros instintos alimenticios.

El polen recolectado por las abejas -o polen apícola- es el alimento más completo y valioso de la naturaleza. Una nutrición con polen permite a cualquier ser humano vivir más años y mejor que si se alimenta con productos lácteos, carnes, frutas, hortalizas, viandas y granos. En cada vuelo, una abeja lleva a la colmena hasta 15 mg. de polen en dos pelotas, siendo necesario más de 60.000 vuelos para llegar a un kilogramo de polen.

En el polen el contenido en agua oscila alrededor del 10 – 12% en el polen fresco y de un 4% en el polen seco, no debiendo exceder del 5% para que haya seguridad de una buena conservación a temperatura ambiente. La tercera parte de su contenido calórico (246 kcalorías / 100 gr.) la aportan los glúcidos, esencialmente glucosa y fructosa procedente del néctar que usan las abejas para dar forma a sus pelotas, aunque también hay otros oligosacáridos.

Las proteínas sencillas y complejas forman el 20 % del polen. El número total de pr-oteínas no enzimáticas asciende a cerca de cien. El polen, al igual que la jalea real, es uno de los productos naturales más ricos cualitativamente en aminoácidos. Contiene en abundancia prolina e hidroxiprolina, así como todos los aminoácidos esenciales y semi-esenciales.

La fracción proteica del polen contiene también una espectacular cantidad de enzimas y especialmente la amilasa, la invertasa, ciertas fosfatasas, transferasas, y una multitud de cofactores enzimáticos.

La concentración en proteínas depende de la especie vegetal y la variabilidad de la especie. La edad y la manipulación del polen son factores esenciales en la modificación de las proporciones del contenido en proteínas.

También contiene lípidos en cantidad muy variable - del 1% al 20% del peso en seco. Numerosos tipos de polen contienen carotenoides mientras que otros pólenes toman su color de los flavonoides de origen fenólico. Con frecuencia el polen contiene los dos tipos de pigmentos, pero si los carotenoides pueden estar ausentes, los flavonoides siempre están presentes. También se hayan presentes numerosos elementos minerales, sobre todo calcio, magnesio, hierro, manganeso, zinc y cobre.

En cuanto a vitaminas, hay que destacar la totalidad de las vitaminas del grupo B, la vitamina C y las vitaminas liposolubles: provitamina A, vitaminas D y E y principios antibióticos activos denominados genéricamente inhibinas. El polen no contiene propiamente vitamina A, pero sí muchos carotenos que el organismo transforma al llegar al nivel intestinal para producir la vitamina A.

Actividad Biológica:
Cada grano de polen es un complejo concentrado de sustancias nutritivas siendo un gran factor de crecimiento, de equilibrio y energía. Es factor de revitalización, favorece la asimilación, anima el metabolismo, evita la fatiga, amplía la fuerza vital y las inmunidades naturales, prolongando la juventud. Uno de los componentes más importantes del polen son las proteínas: un kilogramo de polen tienen tres veces más proteína que igual peso de carne de res. La bebida de la inmortalidad de los antiguos dioses griegos, la ambrosía (mezcla de miel y polen), es una fuente de inagotable poder para el organismo humano. El polen está muy indicado en la dieta de los deportistas, solo o mezclado con miel. Es un excelente nutriente de la piel y se utiliza en muchas fórmulas cosméticas. Consejos para tomar el polen
El polen se consume en estado natural masticándolo bien antes de tragarlo para abrir su corteza exterior, que resultaría demasiado indigesta o bien disuelto en líquido o preferiblemente en yogur, y se puede mezclar con miel o confitura. Especialmente delicioso resulta el polen fresco, aunque es difícil de conseguir y se debe conservar en congelador. Recientemente ha salido al mercado un compuesto en gotas de polen abierto que facilita mucho su ingestión a aquellos con problemas para tomarlo. El momento más favorable para tomar el polen es por la mañana en ayunas, antes del desayuno, aunque al principio puede ser recomendable tomarlo en medio de las comidas hasta acostumbrar al organismo. La dosis normal en adultos es unos 20 gr. por día y de 7 gr. por día para niños, teniendo en cuenta que una cucharada de café colmada contiene 8 gr. de polen y una cucharada de sopa 24 gr.

EL PAN DE ABEJAS

Es el polen que éstas procesan en sus colmenas. Tiene una composición diferente al polen de abejas y al polen floral: se forma con los granos de polen que recolectan las pecoreadoras almacenados en celdas, tras la agregación que se produce de una pequeña capa de miel y secreciones glandulares a la masa de polen almacenado. El polen almacenado es sometido a una serie de cambios bioquímicos que podrían ser responsables del aumento de la estabilización del producto y podrían inducir cambios químicos que aumentasen los valores de digestibilidad y nutrición de las abejas. Los gránulos de polen son un alimento vegetal vivo y en la colmena generalmente existe una humedad ambiental y una temperatura altas, ambos favorables para que esos millones de granos de polen puedan germinar y por ende, destruir la estructura del panal. Los granos de polen tienen una sólida capa externa demasiado dura para poder digerirse tal cual, pero, con el proceso especial que tiene lugar en los panales, el alimento se vuelve fácilmente digerible incluso para las larvas. Por último, las abejas tienden a mezclar distintos tipos de polen en cada celda (generalmente de distintos colores). De esta forma garantizan un alimento variado y lo más completo posible para todos los miembros de la colmena, ya que diferentes tipos de polen tienen diferentes composiciones y efectos relacionados con su dieta. El pan de abejas es un producto natural con propiedades más integrales que el polen.

LA JALEA REAL

La Jalea Real es uno de los productos más importantes de la abeja. Es el resultado producto de la secreción de las glándulas hipofaríngeas de las obreras jóvenes que se coloca en celdas reales como alimento para las larvas de reinas. Se llama Jalea Real porque es el único alimento de la larva real, en contraste con el alimento de obreras y zánganos que consiste en jalea larval o alimento de cría.

El alimento de cría es inicialmente similar a la jalea real, pero es sustituido al cuarto día (de la vida de la larva) por una papilla de miel, polen y agua, mientras que la reina recibe jalea real durante toda su existencia, lo que explica el hecho de que las reinas tengan un tamaño mucho mayor que las obreras (entre un 30% y un 40% más), puedan vivir hasta 6 años -mientras que las obreras viven de 1 a 3 meses-, nazcan con órganos de reprodón y sexuales altamente desarrollados y sean inmensamente fértiles a lo largo de toda su vida mientras que las obreras tienen sus órganos reproductores atrofiados.

Hay además una diferencia de calidad en la jalea que recibe la obrera respecto a la de la reina. Esta diferencia está dada por dos componentes fundamentales de la jalea real: la biopterina y la neopterina. El alimento o jalea de la obrera contiene seis veces menos biopterina, diez veces menos neopterina y siete veces menos ácido pantoténico que la jalea real que reciben las larvas de reina.

En palabras simples podemos decir que la jalea real es la leche de las abejas y es interesante destacar que esta "leche" es producida únicamente por obreras jóvenes de entre cuatro y 12 días de edad. Las obreras jóvenes tienen más energía y sus células tienen una mejor, casi perfecta, multiplicación sin los errores crómicos específicos que aparecen con la edad. Esto puede ser también la causa general de la extraordinaria y alta longevidad de la Reina. Las abejas nodrizas producen esta valiosa "leche" cuando disponen de abundante miel fresca y polen (pan de abejas), agua y una temperatura conveniente en la colmena; así ellas producen en su propio cuerpo, a partir de aminoácidos, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales, etc. este maravilloso y misterioso producto.

La jalea real es de apariencia blanca cremosa y viscosa, su olor levemente ácido y fenólico es muy particular y aromático y su sabor algo amargo y astringente es característico. Con el envejecimiento se torna más densa y tiende a oscurecerse.

Composición química de la jalea real:
La composición química de la jalea real es agua (68%), azúcares (8,5%), proteínas (12%), lípidos (5,6%) y cenizas (0,8%). Entre estos componentes están incluidos a-proximadamente 37 compuestos ácidos, entre los que pueden mencionarse los ácidos: dicarboxílico, dodecanoico, metiloctandioico, nonanoico, 8-hidroxioctanoico, eicosenoico, dicarboxílico, decandioico, palmítico, p-hidroxibenzoico y otros.

Las vitaminas A, C y D no se detectan en la jalea real, o están solamente en forma de trazas y la vitamina E sigue siendo discutida por los investigadores, respecto a si se encuentra o no. Las principales vitaminas son Tiamina (v B1), Riboflavina (v B2), Piridoxina (v B6), Ácido nicótinico (v PP), Ácido Pantoténico, Biotina (v H), Ácido Fólico e Inositol.

En la jalea real hay estradiol, testosterona y progesterona. Además de albúminas, grasas, azúcares, vitaminas, microelementos y los otros compuestos mencionados, contiene 20 aminoácidos esenciales, principalmente arginina, valina, histidina, isoleucina, lucina, lisina, metionina, treonina, triptófano, fenilalanina, prolina, ácido aspártico, serina, ácido glutámico, glicina, alanina, 1/2 cistina y tirosina.

Propiedades de la jalea real:
La jalea real provoca afluencia de fuerzas, aumenta la vitalidad, longevidad y resistencia al frío y a la fatiga. Da una sensación de euforia con recuperación de fuerzas y del apetito. Tiene efectos señalados sobre la actividad de las glándulas suprarrenales, aumenta el peso corporal y la tasa de desarrollo, mejorando el crecimiento en el caso de sub- alimentación en niños de corta edad. Sin embargo debe tenerse en cuenta que la administración prolongada de la jalea real en cantidades excesivas no es recomendable. Si se ingiere en gran cantidad, la jalea produce cefalea, aumento de la tón arterial, aumento del ritmo cardiaco y náuseas. Debe tomarse moderadamente y en pequeñas cantidades, buscando un producto de la mayor calidad posible.

LA APITOXINA

El veneno de abeja, también conocido como apitoxina, es producido por dos glándulas de secreción, una ácida y otra alcalina, situadas en el interior del abdomen de la abeja obrera. Para inocularlo disponen de un aguijón formado por un estilete dentado que penetra la piel y un saquito que está unido ligeramente al abdomen para que, al picar la abeja y quedar la punta del aguijón anclada en piel, pueda desprenderse fácilmente. En los segundos siguientes, el saquito seguirá pulsando y descargando la carga de veneno a través del estilete, 0,3 mg. en total por picadura. La abeja, por su parte, perderá la vida al cabo de una hora aproximadamente.

El veneno de abeja es un líquido transparente, denso, con un olor a miel acentuado y sabor agrio y, al igual que el veneno de serpiente, carece de efectos si se toma por vía oral siempre que no se tengan heridas en el recorrido hacia el estómago.

La apitoxina es una mezcla compleja de enzimas, péptidos y aminoácidos, conteniendo también, en pequeñas cantidades, carbohidratos y lípidos. La melitina constituye el 50% de su peso en seco y es la que produce la mayor parte de la toxicidad general y local. Los archivos de la American Apitherapy Society indican que hay evidencias de los efectos que la melitina y otros péptidos producen en el cuerpo humano como reducir la tensión arterial y bloquear los impulsos nerviosos: el veneno, defensa natural de las abejas, se ha ido perfeccionando a lo largo de los siglos para actuar sobre los sistemas más importantes y comprometidos del organismo: el nervioso y el vascular. Por otro lado, el organismo de los mamíferos se vio obligado a adaptarse al veneno, poniendo en marcha todos los mecanismos de defensa posible para neutralizar el efecto tóxico.

La American Apitherapy Society reporta como esta resistencia del organismo puede ser efectiva en diversos trastornos patológicos provocados por diversos agentes:

• Distintas investigaciones farmacológicas demuestran que la apitoxina contiene componentes que presentan cualidades semejantes a los antiinflamatorios esteroideos y no esteroideos. El efecto antiinflamatorio esteroideo se produce por la estimulación del sistema hipófiso-suprarrenal, acompañado de una precipitación de corticoides en la sangre, producidos por el propio organismo.
• El veneno de abeja tiene una acción sobre los impulsos nerviosos eléctricos, interrumpiéndolos total o parcialmente, tanto en la transmisión sináptica periférica como en la de los ganglios del sistema vegetativo. En investigaciones clínicas y experimentales se ha podido comprobar su efecto analgésico; comparado con analgésicos semejantes al ácido acetilsalicílico, el veneno es mucho más activo, transmitiendo su efectividad analgésica por vía periférica y no de forma narcotizante.
• En dosis reducidas la apitoxina tiene un efecto sedante que se puede atribuir a la acción relajante sobre la musculatura lisa de las paredes de los vasos, aunque en dosis altas su efecto es el contrario. Dilata los vasos capilares, acelerando e intensificando la circulación. Tiene cualidades anticoagulantes y fuertes efectos hemorrágicos.
• En el cuerpo humano no se forman anticuerpos contra el veneno de abejas y por ello el organismo no se acostumbra al mismo; las dosis repetidas son cada vez más efectivas.

Contraindicaciones:
El contacto con apitoxina es totalmente contraproducente en los siguientes casos: hipersensibilidad (alergia al veneno), diabetes, enfermedades infecciosas agudas, tuberculosis, enfermedades psíquicas, enfermedades del hígado y las glándulas suprarrenales en la fase de agudización, nefritis y otras enfermedades renales, enfermedades de la corteza renal, procesos purulentos y supurantes agudos, sífilis, gonorrea, anemia, trastornos hematológicos con disposición hacia anemia o hemorragia, agotamiento general del organismo, úlcera gástrica y duodenal con tendencia a hemorragias, en períodos pre- y postoperatorio, neoplasias (tumores malignos), período menstrual reciente, embarazo (primeros meses), cardiopatías, insuficiencia cardíaca de segundo y tercer grado, enfermedades orgánicas del sistema nervioso central y afecciones del sistema circulatorio. Tampoco en personas con temperatura corporal elevada, astenia por insomnio o insuficiencia cardiorrenal. También puede estar contraindicado en fases agudas de artritis reumatoide y poliartritis reumática o en enfermedades de cálculos biliares y renales.

Toxicidad y reacciones de hipersensibilidad:
En condiciones normales, unas dosis adecuadas de apitoxina no tienen efectos secundarios y no daña órganos o sistemas, pero algunas personas presentan hipersensibilidad frente a ella. Esta puede ser genética o adquirida, y se manifiesta en reacciones alérgicas con una sola picadura. La reacción general se manifiesta como opresión torácica, fuertes dolores de cabeza, inflamación de las mucosas, prurito y urticaria generalizados, espasmos de la musculatura lisa, náuseas y vómitos, disminución abrupta de la presión arterial, debilidad cardiaca, desvanecimientos, etc.

En todos los casos de reacciones alérgicas se aplican antihistamínicos pero, en las reacciones graves es indispensable la administración inmediata de inyectables.

Advertencia muy importante: el veneno de abeja puede producir reacciones alérgicas que pueden llegar a ser mortales, de no ser tratadas a tiempo. Por ello, la información aquí contenida solo tiene fines educativos y nunca debe ser interpretada o usada para auto diagnosis o auto terapia. Siempre debe ser practicada por un médico o un apiterapeuta cualificado y es imprescindible una prueba de alergia previa a la utilización del veneno de abeja.

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LA CERA DE ABEJAS

La cera de panales es la materia prima de la arquitectura de las abejas: cientos de miles de celdillas hexaédricas perfectamente equiláteras y alineadas en las que almacenan la miel y el polen y alimentan y crían a decenas de miles de larvas. La segregan las obreras jóvenes de sus glándulas ceríferas, produciendo escamas que salen de entre los anillos del abdomen y que moldean con las mandíbulas, añadiendo polen y propóleos.

La cera es de color blanco translúcido cuando está recién secretada por las abeja y se vuelve amarilla tostada durante el almacenamiento de alimento o el primer ciclo de cría. Al cabo de los años de uso en la colmena se vuelve color café oscuro. Su consistencia es suave y quebradiza cuando es fresca, con un sabor ligeramente balsámico, insoluble en agua pero totalmente soluble en solventes orgánicos como benceno o éter y, como sustancia inerte que es, no puede ser digerida por los mamíferos.

La cera es muy maleable (a temperaturas sobre los 32º), puede ser altamente combustible y al arder proporciona una luz clara sin humo. Estas cualidades la hacen perfecta para la fabricación de velas, lo que constituyó el motivo de que la apicultura se desarrollara extraordinariamente en los monasterios de la primitiva cristiandad.

Su capacidad para mezclarse con materiales más suaves la convierte en un importante ingrediente de muchas cremas corporales, lociones y pomadas. Al contrario de las grasas y aceites naturales, la cera de abeja no se seca con el paso del tiempo. Además, tiene una extraordinaria resistencia a la descomposición no volviéndose rancia con el tiempo ni deteriorándose, a condición de que esté debidamente almacenada. Es por eso que se han encontrado bloques de cera inalterada en tumbas egipcias y en restos de naufragios.

La cera está constituida principalmente por monoésteres de ácidos céreos, hidroxiésteres, diésteres y triésteres, esteres de colesterilo, materias colorantes, lactonas, alcoholes libres, ácidos céreos libres, hidrocarburos, humedad e impurezas minerales. La cera de abeja es rica en vitamina A (4096 UI en 100 g). A estos componentes, hay que añadir las pequeñas dosis de propóleos que contiene.

(Notas tomadas de diversas fuentes: Curso de Apiterapia del Dr. Stefan Stangaciu, "Honey from flower to table" by Stephanie Rosenbaum, CD rom La medicina por las abejas, tratado de Apiterapia por Apimondia, Propóleo y demás productos de la colmena. Pedro Crea)